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lunes, 16 de mayo de 2022

MI mala experiencia con Chrome OS Flex

 

A estas alturas, supongo que todos sabréis que Chrome OS es un sistema operativo desarrollado por Google que, centralizado alrededor del navegador Chrome, permite realizar múltiples funciones mediante aplicaciones web y, desde hace un tiempo, también aplicaciones locales Android y Linux.

Casi desde su creación, Google ha utlizado Chrome OS en los llamados Chromebooks, pequeños portátiles (salvo excepciones) que, equipados con modestas configuraciones de hardware, agradecen la optimización del sistema operativo de Google para dispositivos de bajos recursos, permitiendo realizar funciones avanzadas que resultarían complicadas en Windows.

Diseñados específicamente para dispositivos concretos, hacer funcionar Chrome OS en un dispositivo que no fuese un Chromebook era, hasta el momento, casi misión imposible, no tanto por el proceso de instalación, que no es tán diferente del de algunas distribuciones Linux, sino por la falta de controladores adecuados, que provocaban que diversos componentes no funcionasen, o lo hiciesen incorrectamente.

Es por eso que, cuando me enteré (tarde, como siempre) de que Google había liberado una versión de Chrome OS destinada a PCs en general, decidí desempolvar un viejo equipo que ya no uso (nunca lo usé demasiado, si os digo la verdad), y tratar de instalar dicha versión.

El equipo en cuestión es un Wintel W8 Pro (comentado en el blog), una pequeña "TV Box" que lleva conmigo desde 2016, y que está animada por un microprocesador Intel Atom x5-Z8300 con 2 Gb. de RAM, y 32 Gb. de almacenamiento eMMC, y que en su momento traía instalado un Windows 10 Home que no es posible actualzar desde hace varios años, debido a la escasa capacidad de almacenamiento.

Para obtener Chrome OS Flex, que así se llama esta nueva distribución, es necesario utilizar una extensión de Chrome llamada "Herramienta de Recuperación de Chromebooks" que, además de permitir crear USBs de recuperación para todos los Chromebooks del mercado, permite crear un USB de instalación para Chrome OS Flex.

Una vez creado el medio de instalación, es cuestión de pegarse un poco con la BIOS del Wintel, que no es demasiado intuitiva, la verdad, e iniciar el equipo mediante la imagen presente en dicha memoria USB, algo que pude lograr tras un par de intentos fallidos.



Al igual que algunas distribuciones Linux, la instalación de Chrome OS Flex ejecuta una instancia del sistema operativo que podemos probar sin necesidad de instalar, que nos da la oportunidad de probar el comportamiento y características del mismo antes de instalarlo.

Esta primera toma de contacto me sirvió para comprobar que el WiFi del Wintel no funcionaba bajo Chrome OS, una circunstancia que ya esperaba debido a que el chip de Broadcom ya había dado problemas con todos los sistemas operativos que había instalado previamente, de manera que continué con la instalación.

Antes de iniciar el proceso de instalación propiamente dicho, es necesario tanto leer y aceptar los terminos de licencia de Google, como seleccionar algunas opciones de configuración (privacidad, usuario y contraseña, WiFi, etc.), y solo cuando hemos cubierto dichos trámites se inicia el programa de instalación, el cual no cuenta con barra de progreso y, por tanto no es posible saber si continúa su curso o se ha interrumpido.

Tras apagarse el equipo, único indicativo de que la instalación ha terminado correctamente, es necesario retirar el medio de instalación (la memoria USB) e iniciar de nuevo el dispositivo, lo que tras 30 segundos de espera nos lleva a la "página de bloqueo" de Chrome OS.

Dado que el WiFi sigue sin funcionar (tampoco va el audio), ha sido necesario utilizar el conector RJ45 del Wintel para conseguir conexión (cable directo al router), y poder utilizar un sistema operativo que, si bien permite algunas realizar algunas funciones offline, está pensado para funcionar con una conexión estable a Internet.

Quizás por tratarse de una beta (aunque Google no la llama así), Chrome OS Flex carece de la compatibilidad con aplicaciones Android que si podemos encontrar en Chrome OS, y de hecho no dispone de la tienda Google Play, que facilita la instalación de aplicaciones Android en Chromebooks.

Aunque yo no lo he hecho, ha habido gente que ha tratado de instalar aplicaciones mediante archivos APK (los paquetes de instalación de Android), y no ha sido posible tampoco.

Si existe, en teoría, la opción de instalar una máquina virtual de Linux, la cual daría la posibilidad de utiizar aplicaciones para dicho sistema operativo, pero tras varios intentos de instalación lo máximo que he conseguido son dos cuelgues y un mensaje de "no se ha podido instalar".

Aparte de estas circunstancias, que podemos achacar a que se trate de una versión de acceso anticipado, me han sorprendido las nulas capacidades "plug and play" del sistema, que no es capaz de reconocer un teclado externo si lo desconectas momentáneamente del puerto USB, así como su falta de estabilidad, pues los continúos cuelgues me han obligado a apagar de manera forzada casi todas las veces que he utilizado el dispositivo.

Entre cuelgue y cuelgue he tratado de ver, sin éxito, algún vídeo de Youtube (curiosamente los anuncios previos si funcionan) mediante la aplicación incluida. pero no ha sido posible aun tras cargarse en su totalidad, reduciendo considerablemente la utlidad del sistema, aun mientras no se cuelga.

CONCLUSIÓN

Si estabáis pensando en darle una oportunidad al nuevo sistema operativo de Google, yo aconsejaría esperar unos meses, y ver si cuando haya una versión definitiva se han solucionado los problemas de estabilidad, porque de momento el funcionamiento es lamentable.

Es posible que la relativa antigüedad del Wintel, o sus escasos recursos tengan algo que ver con el mal funcionamiento de Chrome OS Flex, pero tratándose de un sistema operativo pensado para equipos de bajos recursos.

OJO: Esta entrada se refiere exclusivamente a mi experiencia personal con Chrome OS Flex, y no pretende sentar catedra respecto al particular. Me consta que hay gente a la que le funciona estupendamente, y otros a los que, como a mi, no nos va tan bien.

martes, 9 de abril de 2019

COMO crear un DVD de audio con FLAC Frontend y LPLEX



Hace ya unos años que, con la intención de atraer más visitas al blog, se me ocurrió crear una serie de tutoriales que, bajo el título COMOs (poco original, ya lo se), explicasen la manera de realizar tareas concretas con aplicaciones gratuitas, o con las herramientas incluidas con el propio sistema operativo Windows.

Desgraciadamente, no tenía mucho que contar, y esta serie tuvo apenas 2 o 3 entregas pues, si bien he tenido que enfrentarme a algunos desafíos informáticos en el pasado reciente, se han resuelto por intuición y/o suerte, así como por el viejo método de “prueba y error”, razón por la cual me resultaría muy complicado escribir un tutorial sobre el proceso.

No es el caso del presente COMO pues, si bien se trata de una tarea igualmente difícil de realizar, no se trata en realidad de un proceso complejo, sino que la verdadera complicación ha venido por encontrar las aplicaciones adecuadas para poder realizarlo.

LAS CIRCUNSTANCIAS

Durante los últimos años, he ido acumulando una extensa colección de audio, tanto bajo diversas licencias Creative Commons como “copyleft”, y que ocupa actualmente una gran porción de mi disco duro, razón por la cual he decidido almacenarla en un medio externo que pueda reproducir en el DVD doméstico que utilizo como reproductor multimedia.

Por este motivo, no es suficiente con grabar los archivos multimedia en un DVD pues, aun si mi reproductor fuese compatible con todos los formatos utilizados (MP3, FLAC, WMA, OGG, etc.), necesitaría una pantalla para poder navegar los menús del DVD en cuestión (entrar en directorios, seleccionar la música, etc.), y mi intención es que se pueda manejar sin ella.


Tampoco resulta viable grabar los archivos en CDs de audio porque, aunque la mayor parte de los archivos tienen una calidad inferior a la soportada por un CD, tengo una pequeña colección de archivos FLAC con hasta seis canales (sonidos de naturaleza envolventes) que, en principio, no soportarían los CDs de audio.

Tengo, aparte, un buen número de DVDs vírgenes que, desde que deje de usarlos años atrás, están muertos de risa en un armario de mi casa, y que podría utilizar en este proyecto, razón por la cual me decanté por los DVDs de audio como formato para realizar esta operación.

EL PROBLEMA

A diferencia del DVD de vídeo, que ha gozado de una gran popularidad y continúa siendo, aun hoy, el soporte físico más vendido en lo que al vídeo doméstico comercial se refiere, el DVD de audio es un gran desconocido para el público pues, aunque cuenta con ciertas ventajas con respecto al CD de audio (especialmente en lo que a capacidad y número de canales se refiere), no eran en realidad interesantes para las discográficas y, como resultado, apenas se han publicado trabajos en el formato que nos ocupa.

Debido a su escasa popularidad, el DVD-A original dejó de ser soportado por los reproductores DVD domésticos en torno a 2005 y, por tanto, completamente inútil en el caso que nos ocupa.

LAS APLICACIONES

Por esta circunstancia, las escasas aplicaciones que ofrecen, hoy día, crear DVDs de audio, no utilizan el formato original, sino que crean en realidad DVDs de vídeo que contienen audio de alta calidad, asociado a una pista de vídeo de mínima resolución, formada normalmente por un único fotograma que se repite durante toda la duración del mismo.

Es el caso de la aplicación de código abierto LPLEX que permite crear DVDs de audio a partir de archivos PCM WAV y FLAC (16 o 24 bits con una frecuencia de 48 o 96 Khz.), y que pese a funcionar únicamente a través de línea de comandos (no hay GUI o Frontend, desgraciadamente), es la opción gratuita más sencilla entre las que he probado.

Debido a sus limitaciones en lo que a formatos de entrada se refiere, es necesario realizar algo de trabajo previo para transformar los archivos que deseamos grabar en nuestro DVD, en un formato que pueda digerir.

Para ello, he utilizado FLAC Frontend,, una simple aplicación que permite convertir archivos en diversos formatos a formato FLAC, con la ventaja de utilizar una frecuencia de 48 Khz. por defecto, generando archivos 100% compatibles con LPLEX.

Desgraciadamente, no he encontrado ninguna aplicación que normalice, de manera sencilla, los archivos FLAC resultantes como lo haría, por ejemplo, MP3Gain con los archivos en formato MP3, razón por la cual no ha sido añadido a este tutorial.

LA CONVERSIÓN

Lo primero que deberemos hacer es instalar FLAC Frontend, que podemos descargargratuitamente desde SourceForge, y cuyo tamaño es inferior a 1 Mb., y ejecutarlo desde el Menú Inicio.

Es conveniente comentar que esta aplicación es de 2014, y que el "codec" que incluye es incluso más antiguo, siendo recomendable reemplazarlo por la última versión disponible, que es de enero de 2017.


Su interfaz es muy sencilla y, para convertir los archivos a formato FLAC es suficiente con pulsar “Add Files” para seleccionar los archivos, seleccionar el directorio donde lo deseamos guardar (pulsando el botón “...” situado al lado del campo “Output Directory”), que por defecto es el mismo donde están guardados los archivos originales, y pulsar Encode para iniciar el proceso de conversión (se realiza en una ventana de línea de comandos).

Una vez tenemos los archivos FLAC guardados, es el momento de crear la imagen de nuestro DVD de audio, para lo cual utilizaremos la aplicación LPLEX en la última versión disponible, que es del año 2011.

Una vez descargada la aplicación desde SourceForge, descomprimiremos el archivo en la carpeta que deseemos , y utilizaremos el siguiente comando para crear una imagen de DVD.

“lplex --video pal --splice seamless --dvdpath C:\MUSIC C:\MUSIC”

El parámetro “--video pal” le indica al programa que queremos grabar un DVD PAL, que es el formato europeo, siendo posible también grabar en NTSC, que es el formato americano, o SECAM, que es el japonés.


Por su parte, el parámetro “--splice seamless” nos sirve para crear un DVD sin pausas entre cada una de las pistas, mientras que si deseamos pausas sustituiremos “seamless” por “discrete”

El tercer parámetro, que es “--dvdpath C:\MUSIC”, define la carpeta en la que deseamos guardar la imagen final (en este caso, en el directorio MUSIC del disco duro C), mientras que el último parámetro, que es “C:\MUSIC” a secas, indica donde están situados los archivos de audio.

Obviamente, si tenemos los archivos de audio en una carpeta diferente, tendremos que dar la ruta completa de dicha carpeta para que el programa pueda utilizarlos.

Una vez ejecutado, el programa realiza tres pasos, formateando primero los ficheros de audio, y creando el vídeo correspondiente para cada uno de ellos, multiplexando luego el audio con el vídeo para crear el DVD, y generando la estructura de directorios del propio DVD.

Finalmente, el programa crea una imagen ISO que podremos utilizar con nuestro programa de grabación de DVD favorito (en mi caso CD Burner XP).

Por defecto, el programa genera el vídeo a partir de un único fotograma de color negro situado en la carpeta “data” del mismo, siendo posible reemplazarlo por una imagen de nuestra elección mediante el parámetro “--jpeg ARCHIVO”, siendo ARCHIVO la ruta de la imagen que deseamos utilizar.

Dicha imagen deberá estar en una de las resoluciones estándar del formato de vídeo elegido (la más reducida en PAL sería 352x288), si bien es conveniente tener en cuenta que, cuanto más pese el archivo, mayor será también el tamaño del vídeo generado, quedando menos espacio para la música (la imagen por defecto ocupa menos de 1 Kb.).

lunes, 28 de agosto de 2017

En ocasiones veo clásicos: MG MGB


FICHA MG MGB
Año de fabricación: De 1962 a 1980.
Motor: B-Series I4 (1,798 cc.)
Potencia: 95 CV. a 5.400 rpm.
Dimensiones (largo X ancho X alto): 3886 X 1524 X 1219 mm.
Peso: 943 Kg (1962)



Tras varios meses dándole vueltas, he decidido iniciar una nueva sección en el blog en la que, bajo el nombre de "En ocasiones veo clásicos", pueda dar rienda suelta a mi afición por los coches clásicos, publicando fotografías realizadas en avistamientos de modelos antiguos que, en mi opinión, son singulares, bien por su antigüedad, porque se ven poco por las carreteras, o porque simplemente me gustan,



Dado que, con buscar en Google, es fácil encontrar información completa sobre cualquier automovil, mi intención inicial es no publicar descripción sobre los distintos coches, sino únicamente una pequeña ficha técnica indicando marca, modelo, dimensiones, cilindrada y potencia, aunque es posible que en futuras entregas añada más caracteristicas, o incluso una pequeña descripción sobre cada modelo.



Para iniciar esta sección, he escogido un MGB que vi hace poco mas de un mes en Ares, un pueblo costero cerca de Ferrol.



Si quereis participar en esta sección, podéis enviar vuestros "avistamientos" a la siguiente dirección de correo eletrónico, indicando el lugar del mismo, y adjuntando al menos 4 o 5 fotos desde distintos ángulos.

sábado, 1 de abril de 2017

Bass Boost: HD Audio: Una extensión para Chrome que mejora el sonido en portátiles y tablets.

Desde principios de año soy un feliz suscriptor de Netflix, el popular servicio de vídeo bajo demanda, y utilizo el navegador Chrome para visualizar mis series favoritas de esta plataforma, en la que además de disfrutar nuevas series como la dedicada a Puño de Hierro, el mítico superheroe de Marvel, estoy también revisitando series clásicas como Firefly o Star Trek: La Nueva Generación, disponibles también en su catálogo.

El caso es que, como suele ser habitual en este tipo de dispositivos, el sistema de sonido de mi portátil no dispone de subwoofer y, por ello, no solo cuenta con un escaso nivel de graves, sino que su volumen potencial no es tampoco muy elevado, lo que motiva que al ver ciertas series en Netflix, que no están suficientemente amplificadas, suenen demasiado bajas para mi gusto, debiendo recurrir a un altavoz externo para que los diálogos sean entendibles.

Ayer, cansado de esta situación, me puse a buscar una extensión para Chrome que, de manera similar a reproductores multimedia como VLC, permitiese amplificar la salida de audio por encima de lo soportado por Chrome, algo que no he conseguido hacer con ninguna de las extensiones de Chrome que probe ayer, y fueron unas cuantas.

Cuando estaba a punto de tirar la toalla, y por pura casualidad, di con la extensión Bass Boost: HD Audio, cuya función es la de mejorar los graves del audio proporcionado en una pestaña determinada, lo cual aumenta también el volumen del mismo.

No voy a decir que hace milagros porque, la verdad, no los hace, pero proporciona al sonido una mayor profundidad que, la verdad, se agradece bastante, y aumenta el volumen alrededor entre un 10 y un 20 por ciento lo cual, si bien no es mucho, es exactamente lo que yo buscaba.

Podeis descargar esta extensión gratuitamente desde la Chrome Web Store.

lunes, 16 de marzo de 2015

Motor: Réplicas de Lamborghini



Tengo un buen amigo que, por un simple capricho personal, está pensando en cambiar su coche, un precioso Volvo S80 de hace 7 años, por otro de aspecto más deportivo, siendo sus preferidos los Mercedes Benz CLS, aunque viendo lo difícil que es encontrar un modelo de segunda mano que cumpla sus apetencias en cuanto a edad, numero de kilómetros y precio, se ha planteado adquirir otros modelos Mercedes mas comunes, como los serie E o, incluso, los serie C, aun cuando no le gustan mucho (está obsesionado con la estrellita).


Como buen amigo, llevo 4 meses intentando convencerlo de que abra su objetivo a modelos de otras marcas con características similares, tales como el Infiniti Q50, el Mazda 6, o el Kia Optima que, aunque no llevan estrella, cuestan nuevos lo que un Mercedes CLS de segunda mano.

Ayer tarde, mientras hablábamos del tema, mi amigo me comento que, desde Los Locos del Cannonball, una película de principios de los 80, está enamorado de los Lamborghini, lo que me dio pie a hablarle acerca de las replicas de esta marca, que es posible encontrar por precios razonables si sabes donde buscar.

Anoche, algo aburrido, me puse a buscar replicas de Lamborghini por un precio razonable, un mercado que conozco superficialmente por mi afición a las replicas (nunca he tenido una, pero me encantaría), aun cuando yo soy más de coches clásicos como los Jaguar y los Porsche 356.



Las replicas de Lamborghini suelen estar construidas sobre el Toyota MR2 MK3 (también conocido como MR2 Roadster), es decir, la tercera y última versión de este deportivo japones biplaza, que se dejo de fabricar allá por el año 2008, y que originalmente presenta una estética parecida a la del Porsche 911/996 Cabrio si bien, al contrario que este, lleva el motor en posición central, del mismo modo que los Ferrari o los Lamborghini,

Por norma general este tipo de replicas suelen limitarse únicamente al exterior del coche, dejando el interior prácticamente sin tocar, y en algunos casos ni siquiera se modifica la apertura de las puertas, que con su peculiar mecanismo de tijera, es una de las principales señas de identidad de los Lamborghini.

Uno de los preparadores mas económicos de Europa es Best Kit Cars, un taller búlgaro que construye réplicas del Lamborghini Murcielago desde 22.500 euros, ofreciendo diferentes niveles de equipamiento interior (el más básico incluye solo el cambio del salpicadero, y de algunos paneles del interior), dependiendo de lo que queramos pagar por este último.



Por supuesto, en estos 22.500 euros va incluido el Toyota MR2 utilizado como base, cuyo motor de 4 cilindros y 1800 cc. (entre 140 y 200 CV.) es mucho más modesto que el V12 de 6 litros del Lamborghini Murcielago LP640 (640 CV.), aunque a cambio consume mucha menos gasolina, y pese a todo ofrece una aceleración de 0 a 100 en 8 segundos y una velocidad máxima de 210 Km/h. (nada que ver con los más de 300 Km/h. del Murcielago pero, quien los necesita si piensa respetar los limites de velocidad ¿no?)

Obviamente, en cuanto enciendes el coche, el sonido producido por el motor Toyota hace evidente que no es un Lamborghini de verdad, algo que se puede arreglar, en parte, con tubos de escape personalizados, especialmente pensados para hacer sonar ese motor como el de un Lamborghini (ya os digo que es un modelo muy utilizado para replicas).

Según me comentan desde Bulgaria, sus replicas están homologadas en este país, y pasan la ITV búlgara sin ningún tipo de problema, aunque no pueden garantizar que lo hagan en España.



De todas maneras, me vais a perdonar si os digo que, si tuviera ese dinero para gastarme en un coche, me llama bastante más la réplica del AC Shelby Cobra de 1966 que tienen en AK427 por 25.000 libras.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Odio La Tuna.

Si hay un colectivo que odio por encima del resto este es aquel llamado La Tuna.

Ese colectivo anacrónico que se dedica a cantar canciones que pasaron de moda hace 50 años y que ellos generalmente nunca escucharían es el paradigma de la fauna nocturna de este país.

Es habitual encontrárselos de noche a altas horas de la madrugada dando la paliza a todos los vecinos con sus guitarritas y sus panderetas.

Este colectivo concentra tanto odio por parte de la gente que existe un juego en el que puedes matarlos, el celebérrimo Matatunos, que es la excusa para transmitiros mi odio por los tunos...

La versión a la que se enlaza es la original, actualmente no disponible en la web de los creadores del juego. Se ve que les han amenazado los tunos (mafiosos que son ellos), porque han modificado el juego de manera que a los tunos ya no se les mata, sino que se les silencia... ( que mariconada... ).