Microprocesador: AMD A10-9600P (2,4 Ghz. / TDP. 15 W. / 2 Mb. cache L2).
Memoria RAM: 8 Gb. de memoria DDR4 a 2.133 Mhz. (Ampliable a 12 Gb.)
Almacenamiento: Disco duro de 1 Tb. a 5.400 rpm.
Sistema operativo: Windows 10 Home (64 bits)
Red: Gigabit Ethernet, Wifi-AC y Bluetooth.
Tarjeta gráfica: AMD Radeon R5 M430 (2 Gb. DDR5).
Pantalla: 15,6" HD (1366x768) con tecnología LED.
Dimensiones: 379x260x23 mm.
Peso: 2,2 Kg.
Otros: 3 puertos USB de tipo A (2 de los cuales son USB 3.1), salida HDMI, lector de tarjetas SD/MMC, teclado numérico, touchpad multi-táctil y webcam.
Precio (Actualizado 20/01/2018):
- Amazon: 399 € (IVA incluido)
Más Información:
- Página Oficial
Excepto por el primero, que estaba animado por un microprocesador Intel Pentium a 100 Mhz. con 4 Mb. de memoria RAM y un disco duro de 540 Mb., todos mis PCs de sobremesa han estado basados en microprocesadores AMD, empezando por un AMD K6 2 a 350 Mhz., reemplazado luego por un AMD Athlon Thunderbird a 1 Ghz., y más adelante por un AMD XP 2600+ que iba, en realidad, a 1,9 Ghz., ´mientras que mi último PC de sobremesa, antes de pasarme definitivamente a los portátiles, estaba basado en un AMD Athlon 64.
Digo esto para que entendáis que, no solo no tengo ningún tipo de manía a los microprocesadores AMD, sino que he sido un firme defensor de ellos durante muchos años, que es la razón por la cual me fastidia no poder recomendarlos, normalmente, en portátiles.
Cuando compré mi primer portátil, poco tiempo antes de que empezase con este blog, AMD tenía una reducida presencia en este segmento, con microprocesadores que, si bien competían en potencia con los microprocesadores Intel Core 2 Duo de la época, tenían un calentamiento bastante más elevado que estos, motivo por el cual muy pocos portátiles animados por microprocesadores AMD de la época sobreviven hoy día.
Estos problemas de temperatura, a los que aun se refieren muchos detractores de AMD, fueron subsanados por las siguientes generaciones de estos microprocesadores, que poco a poco han ido perdiendo la batalla con Intel, resultando cada vez menos potentes en comparación, no logrando competir tampoco en precio pues, salvo excepciones como la que comentaré en esta entrada, los portátiles basados en microprocesadores AMD suelen ser más caros que los animados por sus equivalentes Intel.
La marca americana HP, por ejemplo, ofrece por 750 € modelos basados en el microprocesador de cuatro núcleos AMD A12-9700P a 2,5 Ghz. que, a pesar de ser uno de los modelos más avanzados de la actual gama de microprocesadores para portátiles de AMD, resulta apenas ligeramente superior al popular Intel Core i3-6006U equipado por muchos modelos de entre 350 y 450 €, permitiendo realizar tanto tareas cotidianas (ofimática, Internet, multimedia) con holgura, como avanzadas (retoque fotográfico, edición de vídeo, etc.) a un nivel básico.
Ligeramente inferior en rendimiento resultaría el AMD A10-9600P a 2,4 Ghz. equipado por este modelo que, basado en la arquitectura Bristol Ridge, cuenta con un TDP de 15 W. que lo convierte en un microprocesador de bajo consumo, siendo compatible con la tecnología de virtualización AMD-V.
Además, y gracias a la tecnología TurboCore, puede aumentar su velocidad hasta 3,3 Ghz. durante cortos periodos de tiempo.
Este modelo utiliza la misma carcasa que los populares Lenovo Ideapad 310-15IKB e Ideapad 310-15ISK, basado en microprocesadores Intel, con superficies de color negro que en la cubierta y la base presentan una textura rugosa, mientras que el marco de la pantalla sería liso, siendo el área de trabajo de color gris oscuro la única excepción, contando con un acabado cepillado que imita al aluminio, pero es en realidad de plástico.
Como es habitual en modelos domésticos de Lenovo, la carcasa del Ideapad 310 se muestra algo endeble, lo que se evidencia en la falta de rigidez de ciertas zonas del área de trabajo, que ceden visiblemente al presionar ligeramente, una fragilidad que se extiende también a la superficie de cubierta de la pantalla, que se hunde al aplicar un poco de fuerza, pudiendo producirse artefactos visuales en la imagen de la pantalla.
En cuanto a las bisagras, que no permiten abrir el portátil con una sola mano, no logran evitar una ligera oscilación al teclear, que se acentúa en entornos inestables como autobuses o trenes en movimiento.
Dispone de 8 Gb. de memoria DDR4 a 2.133 Mhz. (doble canal), un disco duro de 1 Tb. a 5.400 rpm., y una regrabadora de DVD multiformato con soporte para discos de doble capa.
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| Fuente: How-FixIT (Youtube) |
Podríamos también sustituir su disco duro mecánico por una rápida unidad SSD (una de 120 Gb. nos costaría 60 €), lo que mejoraría sensiblemente el comportamiento general del sistema, y colocar el primero en lugar de la unidad óptica mediante un adaptador de este estilo.
Uno de los puntos fuertes de los microprocesadores AMD reside en sus gráficas integradas, que son ligeramente más potentes que las utilizadas por microprocesadores Intel equivalentes.
La AMD Radeon R5 integrada en el A10-9600P no es una excepción, y ofrece una potencia 3D apenas ligeramente inferior a la Geforce 920M, permitiendo una experiencia de juego aceptable (detalles bajos en resolución HD) con títulos actuales poco exigentes como Resident Evil 7 o Dirt 4 (ambos de 2017), y ofreciendo además unas excelentes capacidades de reproducción multimedia (decodifica contenido 4K en H.265 por hardware.
Este modelo cuenta además con una gráfica AMD Radeon R5 M430 que, aunque cuenta con 2 Gb. de memoria DDR3 dedicada, no ofrece una mayor potencia 3D que la Radeon R5 integrada, ofreciendo similares capacidades de juego que esta.
Debemos tener en cuenta, en cualquier caso, que en versiones de este modelo basadas en microprocesadores más básicos, cuyas gráficas integradas lo son también, la AMD Radeon R5 M430 puede tener algo más de sentido.
Respecto a su panel LCD de 15,6", que cuenta con resolución HD (1366x768) y retroiluminación LED, ofrece un nivel de brillo mediocre que acentúa los reflejos producidos por su superficie brillante en entornos muy iluminados (especialmente con imágenes oscuras), un buen nivel de contraste, una escasa fidelidad de color (completamente inadecuada para trabajo gráfico, pero suficiente para uso multimedia), y ángulos de visión algo limitados, pero suficientes.
Existen versiones de este modelo que, equipadas con una pantalla LCD de 15,6" Full-HD (1920x1080) y retroiluminación LED que contaría también con un acabado brillante, ofrecería igualmente un nivel de brillo mediocre, un buen nivel de contraste y una escasa fidelidad de color, siendo su única ventaja, aparte de su resolución, unos ángulos de visión que serían algo más amplios.

Este modelo cuenta con unas muy buenas capacidades de conexión a redes, siendo compatible con Gigabit Ethernet, Wifi-AC (Dual Band) y Bluetooth 4.1, y ofreciendo además un buen alcance de conexión.
Otras características incluyen 3 puertos USB de tipo A, solo uno de los cuales es 3.0, salida VGA, salida HDMI, lector de tarjetas SD/MMC, teclado numérico, touchpad multi-táctil y webcam VGA (0,3 Mpx.).
Si bien no me convence la disposición de los dos puertos USB 2.0 con los que cuenta el lateral derecho de este modelo, situados en la parte frontal del mismo, estando reservada la trasera la para la unidad óptica y el enganche para candado Kensington, la distribución de los distintos puertos en el lateral izquierdo me parece bastante más eficiente, aun cuando el gran número de puertos existentes en este, entre los cuales encontramos el puerto LAN y las salidas de vídeo VGA y HDMI, pueda provocar una acumulación de cables en el mismo.

Uno de los habituales puntos fuertes de los portátiles Lenovo reside en la buena calidad de sus teclados "en isla", y el de este modelo no es una excepción, ofreciendo no solo teclas de adecuado tamaño, sino también un adecuado recorrido al pulsar y un buen tacto, si bien el funcionamiento resulta algo ruidoso en mi opinión, mientras que su touchpad (con dos botones físicos independientes), aunque algo pequeño para mi gusto, presenta una superficie suave que facilita el deslizamiento de los dedos, ofreciendo un buena respuesta y precisión, y compatibilidad con gestos multi-táctiles.
Aunque su ventilador nunca se para del todo, el ruido generado durante un uso ligero resulta muy reducido, eclipsado en ocasiones por el del disco duro, resultando claramente audible bajo carga, un escenario en el cual el ventilador incrementa sensiblemente su velocidad, pero no llega a resultar molesto en ningún momento, mientras que las superficies exteriores del portátil permanecen dentro de límites razonables en cualquier situación.
La escasa calidad de sus altavoces estéreo, que no ofrecen tampoco un alto nivel de volumen, recomienda el uso de auriculares o altavoces externos siempre que sea posible.
La escasa capacidad de su batería integrada (solo 30 Wh.), unido a la deficiente eficiencia energética del microprocesador AMD, motiva que la autonomía de este modelo resulte bastante corta, apenas alcanzando las 3 horas de uso ligero (navegación con wifi).
Se entrega con Windows 10 Home (64 bits) instalado y con su correspondiente licencia, así como la habitual colección de software de dudosa utilidad que proporciona Lenovo con sus portátiles, y que deberemos desinstalar en su mayor parte si deseamos sacarle el máximo partido al equipo.












